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Sacerdotes homenajeados con el Sr Obispo

El pasado viernes 10 de mayo el presbiterio diocesano de Palencia celebraba solemnemente la fiesta de San Juan de Ávila, patrón del clero secular español. El lugar escogido para la celebración ha sido, como otros años, el Seminario Menor de San Juan de Ávila. En esta jornada sacerdotal que ha sido también la ocasión propicia para festejar las bodas de plata, de oro y de diamante de los casi 25 sacerdotes que este año celebran esta efeméride. A las 11 de la mañana comenzaban los actos con la celebración de la Santa Misa que presidió Don Esteban Escudero, Obispo de Palencia. Concelebraron con él más de 150 sacerdotes, entre los que ocupaban un lugar destacado los presbíteros homenajeados. El Sr. Obispo agradeció el abnegado servicio de tantos sacerdotes del presbiterio diocesano y tuvo un recuerdo orante para los miembros del presbiterio que han partido hacia la Casa del Padre durante el presente curso. Al finalizar la Misa escuchamos el testimonio de Don José Mariscal, de Don Anselmo Bellota y de Don Jesús Manuel Herreros (representantes de los de bodas de diamante, oro y plata respectivamente).

En la homilía, partiendo de bellos textos del “Tratado sobre el sacerdocio” de San Juan de Ávila, Don Esteban desarrolló una preciosa reflexión sobre el sacerdocio como participación del misterio de Cristo y como servicio en la Iglesia para la santificación del pueblo. Con cinco ideas verdaderamente luminosas, el Obispo animó a los sacerdotes a vivir su ministerio, buscando siempre la esencia de su sacerdocio, que se encuentra en la referencia a Dios y a los hombres: 1) El sacerdocio es un don de Dios: “El motivo para tener en tan alta consideración este oficio es que a través de nosotros el pan y el vino se convierten en Cuerpo y Sangre de Jesucristo nuestro Señor”. 2) La santidad por la oración: “Si todos los cristianos deben distinguirse por el trato familiar con Dios, los sacerdotes, en cuanto intercesores del pueblo de Dios ante su divina majestad, estamos mayormente obligados a conversar con Dios como amigos suyos”. 3) El sacerdote, signo de Cristo: “Las virtudes cristianas que debe de tener todo sacerdote para ser ejemplo de Cristo ante los demás son la mansedumbre, la obediencia, la castidad, la humildad y la caridad”. 4) El ministerio de la confesión: “En tiempos de reforma de la Iglesia, el ministerio del confesor es sencillamente decisivo. Con las armas del perdón de Dios y del buen consejo como director espiritual, los fieles cristianos van cambiando sus vidas según los valores evangélicos y con ello se va cambiando la Iglesia, acercándola más al ideal evangélico”. 5) La Eucaristía, convertirse en Jesucristo: “La transustanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo debe producir en el sacerdote la conversión de toda su persona en la persona del Señor”. Don Esteban terminó la homilía con una súplica al Señor para que “el Doctor del amor de Dios nos ayude a acrecentar este amor y a fortalecer nuestra fe”. Los textos entrecomillados son palabras textuales del Sr. Obispo, que cita en numerosas ocasiones al Maestro Ávila.

Terminada la celebración de la Misa, el Profesor Don Miguel Navarro, de la Facultad de Teología de Valencia, nos ofreció una preciosa conferencia titulada: “San Juan de Ávila y la reforma sacerdotal: claves para una espiritualidad actual del ministerio presbiteral”. Dividió su intervención en dos partes: 1) una de carácter histórico de cómo concibe San Juan de Ávila la reforma del clero como presupuesto para la reforma de la Iglesia; y 2) claves o sugerencias que desde las ideas de san Juan de Ávila  se desprenden para la vivencia de una espiritualidad presbiteral hoy. Puedes escuchar la conferencia íntegra en el siguiente enlace:

La jornada terminó con la comida fraterna. Al final de la misma, los sacerdotes de bodas de plata, oro y diamante recibieron como regalo una imagen de la Virgen de Lebanza. Uno de los momentos más emotivos fue cuando todos los presentes, de manera espontánea, entonaron el himno a la Virgen de Lebanza, patrona de nuestro Seminario. Esta imagen bendita ha velado siempre la formación de nuestro presbiterio diocesano. Desde el blog de los seminarios diocesanos de Palencia queremos felicitar de corazón a estos sacerdotes cuyos nombres reproducimos a continuación:

Ordenados hace 25 años: Jesús Manuel Herreros, José Antonio Ovejero y Juan de Dios Tamayo.

Ordenados hace 50 años: Anselmo Bellota, José Mª Calvo, Ignacio Doyague, Elías de la Fuente, Donaciano Martínez, Pedro Antonio Millán, Vicente Moreno, Pedro Paredes, Feliciano Pérez, Moisés Relea, José Luis de Santiago y Tomás Valverde.

Ordenados hace 60 años: Teótimo Alegre, Gaudencio Andrés, Melchor Caminero, Manuel Carrión, Ismael Colmenero, José Mariscal, Miguel Ángel Ortiz, Manuel de la Pinta y Ángel Sancho.

El sábado 27 de octubre de 2012 hemos realizado en el Seminario Mayor de Palencia nuestro primer retiro mensual del curso. Las meditaciones fueron dirigidas por Don German García Ferreras, sacerdote diocesano y buen conocedor de San Juan de Ávila.

Comenzamos a las 10,30 con la primera meditación que giró en torno a la alegría que debe vivir todo cristiano, y de manera especial el sacerdote. El retiro tuvo como eje central la figura del nuevo doctor de la Iglesia y patrono del clero secular español. En esta primera reflexión se nos presentaron las 3 cualidades que el Maestro Ávila pedía a los sacerdotes: (1) tener espíritu de oración, de modo especial, en la eucaristía; (2) poseer espíritu de pobreza; y (3) rechazar todo honor y reconocimiento del mundo. Después tuvimos un momento de oración personal, y a las 12,30 rezamos el Rosario ante la entrañable imagen de Nuestra Señora de Lebanza. A las 13 h. y como colofón de la jornada, celebramos la Santa Misa.

A las 16,00 h., el P. Ferreras dirigió la segunda meditación, que estuvo enfocada en el ejemplo de los santos, de manera particular, de San Juan de Ávila, Santa Teresa de Jesús y Santa Teresita. Algo interesante que nos dijo don German fue que parte de la alegría cristiana es no temer a la muerte, ya que si la muerte es el vehículo para el encuentro definitivo con Dios, entonces en ella no cabe la tristeza. A las 17,00 h. nuestro Rector expuso el Santísimo Sacramento, y tuvimos la oportunidad, durante 3 horas y media, de interiorizar en la oración personal delante del Señor lo que habíamos oído durante el día. Hemos concluído esta jornada de retiro con el canto solemne de las Vísperas.

Abel I. P. V.

El domingo 13 de mayo se celebró en el Seminario Menor de San Juan de Ávila el día de las familias, en el marco de las fiestas patronales del Centro. El equipo directivo del Seminario organizó diferentes actividades para que profesores, seminaristas mayores, familiares y alumnos del Menor pudiesen convivir en un ámbito festivo y gozoso. Nos acompañaron también otros amigos que quisieron pasar con nosotros un rato para prestar su apoyo y su cariño a esta institución diocesana en la que se cultivan los primeros brotes de la vocación sacerdotal.

La primera y más importante actividad de la jornada fue la celebración de la Santa Misa, presidida por Don Ricardo Gómez Laso, ecónomo diocesano de Palencia. Concelebraron con él los miembros del equipo directivo y algunos sacerdotes profesores. Asistieron también los demás profesores del Seminario, los alumnos del Menor con sus familiares, los seminaristas mayores y algunos bienhechores. En su homilía, Don Ricardo recordó que hacía 25 años que esta fiesta se celebró por vez primera en la Capilla del Centro.

Don Ricardo, que ha sido durante muchos años profesor del Seminario Menor, hizo un recorrido somero por estos 25 primeros años de historia de esta institución diocesana en la ciudad de Palencia y marcó como un hito en la misma el momento en el que Don Rafael Palmero, Obispo entonces de Palencia, puso el Centro bajo el patrocinio del Patrono del Clero Secular Español: “San Juan de Ávila desde su patrocinio en nuestro Seminario nos está diciendo a todos los sacerdotes, formadores, alumnos y fieles, que lo más importante es Cristo, es la fe, y que de ahí brota todo. Su experiencia partió de estar con el Señor y vivir todos los acontecimientos de su vida desde la fe. Después sintió la llamada para vivir en la Iglesia ejerciendo el ministerio sacerdotal y se preparó con mucha conciencia”. Puedes leer íntegra la homilía haciendo clic aquí.

Acabada la Santa Misa, Don José Luis Calvo Calleja, Delegado Diocesano de Patrimonio Cultural y Profesor del Seminario, hizo una visita guiada a la exposición sobre el Cantar de los Cantares de la palentina Hna. Mari Cruz Báscones, que se encuentra depositada en el Seminario Menor Diocesano. A través de los casi 150 cuadros, Don José Luis introdujo a los presentes en la obra de la artista y en la meditación del libro de la Sagrada Escritura que nos habla del amor humano y del Amor divino.

Después del estupendo almuerzo, preparado por las cocineras del Seminario Menor, tuvimos un rato de velada de sobremesa, animado por Don Augusto Machín Sastre y por su entusiasta charanga. Por el improvisado escenario pasaron profesores, padres y alumnos para demostrar sus dotes musicales a todos los presentes. También contamos con el sentido testimonio vocacional de René Casero Bravo, que el año pasado era alumno del Menor y que este año ha celebrado ya esta fiesta como seminarista mayor.

A partir de las cinco de la tarde comenzó la celebración de los campeonatos de juegos de mesa: parchís, mus y tute. Aquellos que quisieron se anotaron por parejas, y durante la tarde estuvieron compitiendo unas con otras hasta conseguir una pareja ganadora de cada modalidad de juego. Cuando los diferentes concursantes iban acabando sus partidas se fueron reuniendo en el patio del Menor, alrededor del kiosko de fiesta, en donde se formó un bonito ambiente de ilusión compartida y de alegría contagiosa.

Al final de la tarde, pequeños y mayores se reunieron en el salón de actos para jugar juntos al tradicional y familiar juego del “bingo”. Y cuando terminaron de jugar se encendió el fuego para proceder a la magnífica parrillada que hizo las delicias de todos. Esta cena campestre se prolongó hasta las 10,30 de la noche. También se degustaron en este momento las tortillas y los postres del concurso. Las familias de los alumnos de 1º, 2º y 3º ESO compitieron en la modalidad de tortilla española, y los alumnos de 4º ESO y 1º BACH en la de postres. Al final de la cena se hizo la entrega de premios y se procedió a la oración de final de fiestas para dar gracias a Dios por todos sus beneficios.

La festividad de San Juan de Ávila en nuestra diócesis de Palencia cuenta con un momento especialmente significativo en la Santa Misa presidida por nuestro Obispo y concelebrada por un numerosísimo grupo de sacerdotes diocesanos. En esta Eucaristía late en el corazón de todos una doble intención: por un lado la acción de gracias por los hermanos sacerdotes que celebran sus 60, 50 o 25 años de ordenación; y por otro, el descanso eterno de los sacerdotes que nos han dejado para ir a la Casa del Padre en el último año, por quienes se ofrece en sufragio el Santo Sacrificio.

A las 11 en punto comenzó la Santa Misa. Junto a nuestro Obispo concelebró también Don Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela. Ocupaban el presbiterio, revestidos con casulla blanca, el Sr. Vicario General, el rector del Seminario y los 15 sacerdotes homenajeados que pudieron asistir a la Eucaristía. Llenaban los bancos de la Capilla del Seminario Menor más de 150 sacerdotes palentinos. También estaban presentes los seminaristas de nuestra diócesis.

Don Esteban Escudero comenzó su homilía recordando, uno a uno, los nombres de todos los sacerdotes que celebraban sus bodas. Y a cada cual le dijo “muchas gracias” en nombre de la Iglesia diocesana. También recordó los nombres de los sacerdotes fallecidos desde la última fiesta de San Juan de Ávila, especialmente el de D. Félix Cuadros, que se encontraba de cuerpo presente. Después puso ante nuestros ojos la figura del Apóstol de Andalucía y desarrolló varias de las virtudes que lo han convertido en ejemplo iluminador para los sacerdotes de todos los tiempos.

El Sr. Obispo nos recordó que nuestro patrón fue amigo de grandes santos reformadores y que él mismo fue reformador porque vivió el ideal de la santidad. Animó a los presentes a meditar los escritos de San Juan de Ávila y nos ofreció, como muestra, el texto del Oficio de Lectura del día, del que destacó sus principales ideas. Terminó su intervención con estas palabras: “Ante esta lección de vida sacerdotal, que nos da nuestro patrono en el día de su fiesta, es preciso preguntarnos con sinceridad: ¿nos creemos, de verdad, que el sacerdote debe ser santo? ¿Me creo yo, que soy sacerdote, que debo ser santo? Y más todavía: ¿estoy intentando conseguirlo, fiado en el auxilio de la gracia de Dios?”. Haz clic aquí para descargar el texto íntegro de la homilía.

Finalizada la Santa Misa tomaron la palabra Don Gratiniano Plaza, representante de los sacerdotes de las bodas de diamante, y Don Mateo Aparicio, en nombre de los de bodas de oro. Hicieron dos intervenciones breves, pero muy emotivas. Llenas de buenos recuerdos y de santos deseos de seguir adelante en el trabajo sacerdotal de cada día. Antes de que el diácono despidiese a la asamblea, el órgano entonó los acordes del Himno a San Juan de Ávila y todos los sacerdotes sumaron sus voces para interpretarlo de manera bellísima.

Finalizada la Eucaristía, asistimos a una brillante conferencia de Don Fernando Sebastián, titulada “Evangelizar”. Les invito a que hagan clic aquí para leer un resumen de su disertación o poder escucharla en su ordenador.

La comida, que prepararon como cada año las cocineras del Seminario Menor, fue deliciosa. El menú consistió en unos entremeses fríos y calientes, lechazo churro con ensalada, brazo de gitano, helado y café. Los alimentos fueron regados por sencillos vinos de la tierra: rosado, tinto y espumoso. Los comensales, que superaron el número de 140, fueron amablemente servidos por los seminaristas de 4º de la ESO y 1º de Bach. Después de los postres, Don Esteban Escudero hizo entrega a los homenajeados de un hermoso icono elaborado por las religiosas del Monasterio de la Conversión, de Becerril de Campos.

El presbiterio diocesano celebra cada año la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español. Es una cita anual muy esperada por los sacerdotes, que se reúnen en el Seminario Menor y felicitan a los compañeros que durante el año en curso celebran sus bodas de plata, de oro o de diamante. Preside este encuentro Don Esteban Escudero Torres, Obispo de Palencia.

La reunión comienza a las 11 de la mañana con la celebración de la Santa Misa que preside el Sr. Obispo y en la que concelebran alrededor de 150 sacerdotes. Ocupan un lugar destacado los presbíteros que reciben el homenaje con motivo de sus bodas. También en esta Misa se pide de manera especial por los sacerdotes fallecidos durante el año.

Terminada la Eucaristía, en el salón de actos del Seminario Menor, Don Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, pronunciará una conferencia titulada “Evangelizar”. En ella presentará las principales ideas de su excelente libro del mismo título, aparecido hace ahora año y medio.

La jornada sacerdotal termina con una comida de hermandad, preparada y servida en el Seminario Menor. Es un momento de encuentro y de saludo entre unos y otros. Después de servir el postre, el Sr. Obispo hará entrega a los sacerdotes que celebran sus bodas de un sencillo recuerdo de este día festivo.

Os ofrecemos los nombres de los 22 sacerdotes que celebraron su ordenación hace 25,50 y 60 años:

Ordenados hace 25 años

Ricardo Fernández Ibáñez,

Pelayo González Ibáñez

Esteban Rey de las Fuentes (en Argentina).

Ordenados hace 50 años

Mateo Aparicio Juan,

Francisco-Javier Berzosa Aparicio (en Venezuela),

Juan-Bautista Delgado Ortega (en Sanlúcar de Barrameda),

Froilán Espeso Crespo,

Eleuterio García de la Fuente,

David García Martín,

Carlos González Calvo,

Isidro López Merino,

José Martínez Aragón,

César Núñez Ortega (Capellán Castrense),

Antonino Prieto Pérez,

Salvador Tejedor Melero (en Oviedo).

Ordenados hace 60 años

Maximiano Barrio Franco,

Ángel Escobar Curieses,

Maximino González Cordovilla,

Tomás Gómez González,

Pedro Mediavilla Redondo,

Gratiniano Plaza Ramos,

Arturo Villameriel Fernández (Capellán Castrense)

Como ya publicamos puntualmente en nuestro blog, el pasado 28 de abril se celebró la XVII Peregrinación Diocesana a la Trapa del Hermano Rafael. Ahora, aunque con un poco de retraso, hemos querido poner imágenes a aquella jornada memorable. Hemos preparado, para ello, una video-crónica que ahora os ofrecemos para que los que tuvieron la dicha de participar puedan recordarlo y para que aquellos que no pudieron estar presentes vean algo de lo que pudimos vivir los más de 200 participantes.

Hace menos de un mes que ha visto la luz el último libro del P. Jorge López Teulón sobre el santo Apóstol de Andalucía, titulado “San Juan de Ávila. Doctor de la Iglesia“. Una obra muy bien editada por Edibesa, en su colección “Santos. Amigos de Dios“. Este libro de 296 páginas y precio popular pretende, en palabras de su autor, “abrir el apetito por el Maestro Ávila” en este momento concreto en que va a ser declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI.

El libro comienza con una breve pero completísima biografía del santo. En ella, en poco más de 85 páginas, el P. López Teulón ha logrado sintetizar y depurar las grandes biografía que existen sobre San Juan de Ávila. Esta primera parte de la obra tiene once capítulos. Los diez primeros desgranan las diversas etapas en la vida del Maestro Ávila, y el undécimo trata sobre la declaración del Santo como Doctor de la Iglesia, a la vez que hace una breve reseña de cada uno de los 33 Doctores ya declarados como tales por la Iglesia.

La segunda parte del libro desarrolla en 8 capítulos la relación de San Juan de Ávila con otros santos de su época en los que influyó positivamente. Es una manera brillante de acercarse a la doctrina del Apóstol de Andalucía a través de sus mejores intérpretes: sus amigos santos. San Juan de Dios, San Francisco de Borja, San Ignacio de Loyola, San Juan de Ribera, Santa Teresa de Jesús… son algunos de los beneficiarios del magisterio del biografiado.

El último gran bloque del libro nos ofrece en siete capítulos los textos más iluminadores del futuro Doctor de la Iglesia. El autor hace una selección de escritos del Santo que bien pueden servir como acercamiento a su doctrina, y como material precioso para la oración personal. A modo de epílogo también encontramos en esta obra una cronología de San Juan de Ávila y la Carta del Espiscopado español en el V centenario del nacimiento de San Juan de Ávila.

Ahora que se acerca la fiesta de San Juan de Ávila queremos recomendar este libro de fácil lectura y muy accesible a todos los lectores, tanto los que quieren iniciarse en el conocimiento del Santo como aquellos que quieran profundizar en él. Felicitamos al P. Jorge López Teulón porque “ha logrado una obra completa, que da razón de la trayectoria vital, espiritual, apostólica y cultural del nuevo Doctor de la Iglesia, y de todos los personajes que Dios puso a su paso por este mundo“.

A la 1 del mediodía regresábamos al Seminario procedentes del cine Palafox, en donde hemos podido disfrutar del estreno de MayFeeling V, cortometraje que invita a rezar el Santo Rosario en el mes de mayo. Y a las 13:30 comenzábamos la Santa Misa en honor de San José obrero. Esta celebración estuvo rodeada de una mayor solemnidad, ya que nuestro seminario está bajo el patrocinio de este gran santo.

El día 19 de marzo, fiesta de san José, esposo de la Virgen María, también es un día especial para nosotros, pero debido a los diferentes compromisos pastorales en varias parroquias de la ciudad de Palencia, y a la tradicional velada del Día del Seminario, no podemos celebrar la Santa Misa en comunidad y disfrutar con calma de la fiesta litúrgica. Por este motivo, el primero de mayo cobra un sentido especial, como fiesta comunitaria, para los seminaristas mayores.

La Misa contó con los elementos propios de una solemnidad. En la homilía, el Rector de los seminarios, Don Raúl Muelas, nos invitaba a santificar el trabajo, ya que nuestro Señor y Salvador Jesucristo, hijo del carpintero, quiso nacer en una familia trabajadoray trabajar también él con sus propias manos, y con este gesto llevó a un nivel más sublime la dignidad del trabajo. A nosotros, como candidatos al sacerdocio, nos espera una gran labor a imitación de Jesús y de su padre adoptivo San José. Luego pasamos, como se dice en Castilla, de la Misa a la mesa. Tuvimos, dentro de la sobriedad propia del Seminario, una comida especial, coronada por unos ricos pasteles en el postre.

Invitamos a nuestros lectores a que eleven una oración, por intercesión de san José, para que Cristo Jesús nos conceda unas manos dispuestas a trabajar en la construcción del Reino de Dios, a emulación de nuestro Carpintero, aquel que no construyó paredes, sino puertas y ventanas para que todos pudieran entrar en su casa. Que san José, hombre humilde y trabajador, interceda por todos nosotros ante el Señor.

Abel y René

Las previsiones meteorológicas se han cumplido y, al final, la organización ha tenido que suspender la peregrinación con jóvenes a la Trapa del Hermano Rafael. Los senderos por los que habíamos de caminar se encuentran intransitables y la lluvia no ha dejado de caer en Palencia durante toda la mañana… Pero esta agua, que es bendición para los campos, no ha impedido que el encuentro de los adolescentes y jóvenes en torno a la figura del joven monje trapense se haya celebrado según el “plan B”.

A las 11 de la mañana, los casi 200 “peregrinos” han ido llegando al Seminario Menor Diocesano de San Juan de Ávila para celebrar allí el encuentro. Han sido acogidos por la organización y a partir de las 11,30 h. se han desarrollado las diversas actividades que, en principio, estaban preparadas para ser realizadas en el camino de la Trapa. Ha habido una asamblea primera de presentación en el salón de actos del Seminario, después reuniones por grupos y al finalizar la mañana, un encuentro de oración en la Capilla, dirigido por las Hermanas Agustinas del Monasterio de la Conversión, de Becerril de Campos. Concluido este momento intenso hemos ido al comedor para restaurar las fuerzas con los bocadillos que cada uno ha traído de casa.

Don Esteban Escudero, Obispo de Palencia, y el P. Juan Javier Martín, Abad de la Trapa, se han hecho presentes al final de la mañana en el Seminario Menor para compartir con los jóvenes el almuerzo, que también para ellos ha consistido en el tradicional bocadillo, tomado, eso sí, con mucha alegría. Los seminaristas de nuestros Seminarios Mayor y Menor han estado presentes durate toda la jornada “rafaelina”, participando con gozo y dando también testimonio de su vocación en la víspera de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

La tarde ha sido especialmente intensa y colmada de buenísimos momentos. A las 15,15 h. hemos vuelto a reunirnos en el salón de actos para compartir una hora, marcada por el testimonio y la plegaria. En un ambiente muy familiar y en presencia del Sr. Obispo, el P. Abad de la Trapa nos ha ofrecido el testimonio elocuente de su propia vocación. Después también han dado su testimonio el Hno. Carlos, connovicio del P. Abad; y el Hno. Rubén, novicio aún en la Trapa de Venta de Baños. Se han intercalado entre las intervenciones de los monjes algunas canciones animadas por Alma Arconada.

A las 16,15 h. han partido del Seminario Menor los autocares y coches particulares en dirección a la Trapa para vivir el momento más importante de la jornada: la Santa Misa. A las 17 h., puntualmente, ha dado comienzo la Eucaristía en la iglesia abacial del Monasterio. Ha presidido la celebración Mons. Esteban Escudero, Obispo de Palencia. Con él han concelebrado el P. Abad, media docena de monjes y otros quince sacerdotes, entre los que se encontraban el Rector y los Formadores de nuestros Seminarios. También los diáconos Isaac y Diego han servido al altar. En el siguiente enlace puedes escuchar o descargar la homilía de Mons. Escudero:

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Hoy se cumplen 74 años del tránsito de San Rafael Arnáiz Barón. En la madrugada del día 26 de abril de 1938 voló desde la enfermería de la Trapa de San Isidro de Dueñas a la gloria eterna del cielo. Murió a los 27 años de edad, consumido por la sed y la fiebre que le ocasionaba la agresiva diabetes que padecía. Ya el día 22 de abril los monjes le notaron desfallecer. La secreción urinaria era abundantísima y muy cargada de azúcar. Todo esto le producía unos fortísimos dolores. La fiebre era muy alta y  se le presentaban delirios intermitentes… En la noche del domingo 24 tuvo lugar un episodio que nos relata su madre en Vida y Escritos:

… creyéndose solo en la celda de la enfermería levantose trabajosamente de su humilde cama, y con andar vacilante, apoyando sus manos temblorosas de fiebre a lo largo de las paredes, llegó hasta un grifo de agua fría al final de la galería. Apoyó sus labios ardientes en el frío metal…, pero no bebió. ¡Quería morir de sed!… ¡Sed tengo!, fueron las divinas palabras de Jesús en la Cruz, y Fray María Rafael quiso morir de sed, como murió Jesús. Al regresar a su celda, salióle al encuentro el Hermano enfermero, testigo de aquel acto de silencioso amor. –’No se apure, Hermano, que bien sé lo que hago’, fue la respuesta de Fray María Rafael a la cariñosa reconvención del enfermero“.

Sobre las 6 de la mañana del día 25 de abril se le administró la Unción de los Enfermos, pero ya no pudo recibir el viático. En ese estado pasó la noche del lunes 25. El Padre Teófilo, su confesor, nos narra también qué ocurrió en la madrugada del 26:

A las tres de la mañana del día 26, debía decir una misa regular a la Virgen. A Ella le pedí fervorosamente que el enfermo recobrara el uso de los sentidos. Después tuve el consuelo de saber que, efectivamente, había tenido un buen rato de plena lucidez y mejoría. Durante este tiempo reconoció al Padre Maestro y a otro Padre que le acompañaba. Y, aunque con ocasión de la mejoría procuraban infundirle esperanza de curación, Él les dijo serena y francamente que su fin llegaba y que no tardaría en irse al cielo, con cuya disposición de ánimo quedaron todos tranquilos. Hacia las seis de la mañana de ese mismo día entró en agonía Fray María Rafael“.

Según nos narran las crónicas del Monasterio, los momentos previos a su muerte fueron muy dolorosos. Mientras un sacerdote rezaba las recomendaciones del alma, el Hermano Rafael sufría indeciblemente los últimos zarpazos de su enfermedad. “Exhalado el postrer suspiro, su rostro recobró la placidez y la dulzura y con la sonrisa en los labios, como sumido en dulce y venturoso sueño, dejó la tierra el Hermano Rafael. Tenía 27 años“.

Toda la comunidad visitó en la celda de la enfermería los restos mortales de este joven Oblato que 10 días antes de su muerte había recibido de manos del Abad el escapulario negro, la correa y la cogulla. Fray Damián Yáñez, monje trapense y connovicio de Rafael ha escrito: “Una santidad ultraterrena resplandecía en el Hermano Rafael, y estoy firmemente convencido de que su alma voló directamente desde la humilde celda de la enfermería de la Trapa, a unirse estrechamente con Jesús y María a quienes tanto amaba, sin pasar por el purgatorio“.