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Sacerdotes para siempre

Hoy es uno de esos días en los que me siento feliz por participar en la primera línea de un acontecimiento. Durante los últimos cinco años he estado muy cerca de Diego y de Isaac. El Señor les ha puesto en mi camino y la Iglesia me les ha confiado para que colabore activamente en su formación sacerdotal… Y cuando ha llegado el día en el que comienza su sacerdocio, al terminar la preciosa celebración en la que han sido ordenados por nuestro Obispo…, considero que todos los trabajos y desvelos de estos años han merecido la pena. Cuando esta mañana entraba en la Catedral de Palencia y hacía mi visita al Santísimo Sacramento le he dicho al Señor: “De aquí salieron, y Tú me los confiaste… A ti te los devuelvo para que, como es tu deseo, se los regales a la Iglesia como pastores del rebaño, configurados contigo, Cabeza y Pastor de la Iglesia”.

Desde las 10,30 de la mañana, la Catedral era ya un hervidero con el ir y venir de fieles que mostraban la sonrisa de los domingos… Hoy, el primer templo palentino lucía como en sus mejores jornadas. Un día limpio, soleado y fresco lo envolvía todo, como si también la climatología quisiera participar de la fiesta eclesial. Los misacantanos llegaron con el tiempo suficiente… Y lo hicieron de punta en blanco. Con sus sotanas relucientes y sus zapatos “niquelados”. Don Esteban Escudero fue recibido por el Cabildo en la puerta del Obispo y tras besar el lignum crucis y tomar el agua bendita se dirigió a los pies del Sagrario y después a la sacristía. Como ven por mi somera descripción, a las 10,55 h. ya estaba “en suerte” la asamblea litúrgica para que el Espíritu Santo realizara una de sus maravillosas “faenas”.

A las 11 de la mañana comenzó la procesión de entrada mientras el coro entonaba el Pueblo de Reyes. Los monaguillos de la Catedral, de cuyo seno han salido los dos ordenados, estaban hoy especialmente emocionados. Cada vez que Dios ha llamado al sacerdocio a alguno de ellos, todos lo han vivido como una muestra de predilección de la Providencia divina. Los sacerdotes concelebrantes eran más de 60. Y el Obispo avanzaba con mitra y báculo hacia el altar de sacrificio, ubicado para la ocasión en el templete que se habilita en las grandes solemnidades… Y comenzó la santa Misa con una mezcla de profunda alegría y de recogimiento sobrecogedor en todos los corazones. Al menos en el mío.

Después de la proclamación de las lecturas y del evangelio me ha cabido en suerte la tarea de presentar a Isaac y Diego pidiendo al Sr. Obispo que ordenara “presbíteros a estos hermanos nuestros”. Don Esteban les eligió para este ministerio con las palabras rituales y comenzó su hermosa homilía en la que fue glosando los compromisos que los sacerdotes hacen el día de su ordenación. Los fue describiendo uno tras otro y pidió encarecidamente a los dos nuevos sacerdotes que todos los años, en el aniversario de su ordenación, los recuerden para vivirlos siempre con fidelidad y alegría. Pueden escuchar íntegra la homilía en el siguiente enlace:

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Terminada la homilía todo se desarrolló con la fluidez litúrgica con la que se hacen las cosas en la Catedral, gracias al buen hacer de los maestros de ceremonias D. Ricardo y D. David. En primer lugar se estableció el diálogo en el que los candidatos se comprometen ante el Sr. Obispo a guardar con primor los compromisos propios del sagrado ministerio. Después nos vimos rodeados por la Iglesia celeste en el canto de las letanía que interpretó con unción la M. María Victoria, Auxiliar Parroquial. A continuación vino la imposición de manos, primero del Sr. Obispo y después de todos los sacerdotes presentes. Acto seguido Don Esteban pronunció con voz clara y solemne la oración consecratoria… Y ordenados ya sacerdotes se vistieron por primera vez con la casulla de los presbíteros. El Obispo les ungió con el santo Crisma, les entregó el pan y el vino para la Misa, y les dio el beso de la paz para culminar la ordenación.

Concluido el rito de la ordenación, Diego e Isaac concelebraron por primera vez la santa Misa. Yo les vi felices, aunque nerviosos. No es para menos. Realizaron muy bien los ritos propios de los concelebrantes pues lo tenían bien ensayado… Y dijeron por vez primera lo que esperamos que repitan cada uno de los días de sus vidas: “Tomad y comed todos de él…”. Yo tenía en mi corazón una extraña sensación que me hacía sonreír: los que hasta ahora han sido mis “hijos”, ahora son ya mis “hermanos”. ¡Qué alegría!

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Raúl M. J.

Este año 2012 han confluido en el último día de mayo dos fiestas importantes: la Visitación y Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. La primera de ellas por ser el día 31 y la segunda por tratarse del jueves después de Pentecostés. Para que ambas festividades pudiesen celebrarse, el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos envió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal Española autorizando que este año la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote pudiese celebrarse, a todos los efectos, el viernes día 1 de junio.

Esta circunstancia feliz ha propiciado que algunos hayamos podido celebrar doblemente el Sacerdocio único, supremo y eterno de nuestro Señor Jesucristo. Primero el jueves con las Auxiliares Parroquiales de Madrid (como ya les narramos en el blog) y en segundo lugar el viernes, en Palencia, en la Casa General de este Instituto religioso fundado por Don José Pío Gurruchaga.

Habíamos recibido la invitación de la Religiosas Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote para la solemne Eucaristía que tendría lugar a las 6,30 de la tarde del primer día de junio. Y a esa hora allí estábamos muchos de los miembros de la familia de nuestros Seminarios Diocesanos: el rector y los formadores del Menor, los diáconos que se ordenarán el próximo día 30 y todos los seminaristas menores, que después de la Misa pudieron disfrutar también del fin de semana en familia. El Oratorio estaba lleno de fieles, como en los días de fiesta…, hasta el punto de que hubo de habilitarse el corredor adyacente a la Capilla para que los que no pudieron entrar siguieran la celebración a través de una pantalla gigante situada al efecto.

Presidió la Santa Misa Don Esteban Escudero Torres, Obispo de Palencia. Junto a él estuvieron también Don Hugo Manuel Salaberry, Obispo de la Diócesis argentina de Azul, y 16 sacerdotes diocesanos, amigos de las Auxiliares o venidos de lugares donde ellas prestan su atento servicio. Estuvieron presentes la Madre General del Instituto y su Consejo, las Hermanas de la Comunidad y casi una veintena de jóvenes Hermanas que se encuentran en periódo de formación: novicias y junioras. Habían preparado primorosamente la celebración y entonaron los cantos con una belleza que fue capaz de elevarnos hasta el misterio que celebrábamos.

Don Esteban comenzó su homilía diciendo que nos habíamos reunido para contemplar la figura de Cristo como Sumo y Eterno Sacerdote. Y utilizando la imagen de la Carta a los Hebreos, animó a los sacerdotes presentes a vivir la expiación como una tarea propia del oficio sacerdotal aquí en la tierra. Presentó el horizonte hermoso del Año de la Fe que el Papa ha convocado para el mes de octubre de este año y dio gracias porque Benedicto XVI ha querido que el día de la apertura coincida con la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia. Nos confió que en la diócesis de Palencia vamos a profundizar durante todo el año en la espiritualidad sacerdotal, tal como el Apóstol de Andalucía la presenta. “El verdadero camino de reforma, dijo el Sr. Obispo, es la santidad“.

Después, el prelado presentó en 5 puntos las acciones fundamentales para renovar la vida y la espiritualidad de todos los fieles: 1. Lectura asidua de la Palabra de Dios a través de la Lectio Divina. 2. Volver a dedicar tiempo a la Adoración Eucarística. 3. Revitalización del Sacramento de la Penitencia. 4. Cuidar la celebración de la Misa, que es el sacrificio de Cristo y lugar donde construímos la verdadera comunión. Y 5. La vivencia intensa de la caridad.

Terminada la Santa Misa, todos los presentes pudieron felicitar a las Auxiliares Parroquiales en el día más grande para la Congregación. La convivencia continuó en el estupendo ágape que las Hermanas habían preparado con cariño para todos los invitados. Desde nuestro blog nos sumamos a estas felicitaciones y agradecemos a Madre General y a todas las Religiosas sus continuos desvelos por nuestros Seminarios Diocesanos. En Madrid y en Palencia. Y damos gracias a Dios por contar con sus oraciones y con su auxilio en la tarea de la formación de los futuros sacerdotes.

Raúl M. J.

El jueves siguiente al Domingo de Pentecostés es un día señalado en el calendario de nuestro Seminario: es la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Como ya es tradición, los seminaristas mayores, con nuestro Rector a la cabeza, hemos celebrado este día acompañando a las Auxiliares Parroquiales que están en las comunidades de Madrid y Torrelodones. También han asistido dos seminaristas de Madrid.

A las 18:30 h. hemos comenzado la Santa Misa en el Oratorio que las Auxiliares tienen en su casa de la Calle Mayor de Madrid. Don Raúl ha presidido la Eucaristía y nos ha dirigido la homilía, que ahora paso a resumir:

- Ha comenzado haciendo un recorrido histórico de la fiesta: partiendo de sus orígenes, en el primer tercio del siglo XX, ha pasado por su evolución promovida especialmente por los Siervos de Dios José María García Lahiguera y José Pío Gurruchaga, y nos ha animado para que hagamos de este siglo XXI el momento de consolidar esta importante fiesta litúrgica en la Iglesia universal.

- También nos ha recordado que este día debe ayudarnos, tanto a los seminaristas y sacerdotes como a las Auxiliares Parroquiales, a ahondar espiritualmente en nuestra verdad, a celebrar el Amor divino que nos ha elegido, a reafirmar nuestra identidad y a crecer en confianza y autenticidad de vida. Una importante idea que quiero destacar ha sido la de que “somos constante referencia a Cristo”: “viviremos afianzados si nos convencemos de que somos acción visible de la invisible acción mediadora de Cristo en favor de la Iglesia”.

- Don Raúl, en su predicación, también nos ha ofrecido una valiosa interpretación del sacerdocio de Melquisedec, para culminar proponiéndonos como modelo a “Cristo, el nuevo y definitivo sacerdote, que hizo de su existencia una ofrenda total”.

Al finalizar la Misa, que ha terminado con el canto del Himno de las Auxiliares Parroquiales, hemos continuado la fiesta con una generosa merienda.

Quiero aprovechar esta oportunidad y este medio para agradecer a estas religiosas su cuidado, cariño y oración constantes por los sacerdotes y seminaristas. Que el Señor les guarde en la fidelidad y envíe a su Instituto santas y abundantes vocaciones.

Isaac G. M.

La festividad de San Juan de Ávila en nuestra diócesis de Palencia cuenta con un momento especialmente significativo en la Santa Misa presidida por nuestro Obispo y concelebrada por un numerosísimo grupo de sacerdotes diocesanos. En esta Eucaristía late en el corazón de todos una doble intención: por un lado la acción de gracias por los hermanos sacerdotes que celebran sus 60, 50 o 25 años de ordenación; y por otro, el descanso eterno de los sacerdotes que nos han dejado para ir a la Casa del Padre en el último año, por quienes se ofrece en sufragio el Santo Sacrificio.

A las 11 en punto comenzó la Santa Misa. Junto a nuestro Obispo concelebró también Don Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela. Ocupaban el presbiterio, revestidos con casulla blanca, el Sr. Vicario General, el rector del Seminario y los 15 sacerdotes homenajeados que pudieron asistir a la Eucaristía. Llenaban los bancos de la Capilla del Seminario Menor más de 150 sacerdotes palentinos. También estaban presentes los seminaristas de nuestra diócesis.

Don Esteban Escudero comenzó su homilía recordando, uno a uno, los nombres de todos los sacerdotes que celebraban sus bodas. Y a cada cual le dijo “muchas gracias” en nombre de la Iglesia diocesana. También recordó los nombres de los sacerdotes fallecidos desde la última fiesta de San Juan de Ávila, especialmente el de D. Félix Cuadros, que se encontraba de cuerpo presente. Después puso ante nuestros ojos la figura del Apóstol de Andalucía y desarrolló varias de las virtudes que lo han convertido en ejemplo iluminador para los sacerdotes de todos los tiempos.

El Sr. Obispo nos recordó que nuestro patrón fue amigo de grandes santos reformadores y que él mismo fue reformador porque vivió el ideal de la santidad. Animó a los presentes a meditar los escritos de San Juan de Ávila y nos ofreció, como muestra, el texto del Oficio de Lectura del día, del que destacó sus principales ideas. Terminó su intervención con estas palabras: “Ante esta lección de vida sacerdotal, que nos da nuestro patrono en el día de su fiesta, es preciso preguntarnos con sinceridad: ¿nos creemos, de verdad, que el sacerdote debe ser santo? ¿Me creo yo, que soy sacerdote, que debo ser santo? Y más todavía: ¿estoy intentando conseguirlo, fiado en el auxilio de la gracia de Dios?”. Haz clic aquí para descargar el texto íntegro de la homilía.

Finalizada la Santa Misa tomaron la palabra Don Gratiniano Plaza, representante de los sacerdotes de las bodas de diamante, y Don Mateo Aparicio, en nombre de los de bodas de oro. Hicieron dos intervenciones breves, pero muy emotivas. Llenas de buenos recuerdos y de santos deseos de seguir adelante en el trabajo sacerdotal de cada día. Antes de que el diácono despidiese a la asamblea, el órgano entonó los acordes del Himno a San Juan de Ávila y todos los sacerdotes sumaron sus voces para interpretarlo de manera bellísima.

Finalizada la Eucaristía, asistimos a una brillante conferencia de Don Fernando Sebastián, titulada “Evangelizar”. Les invito a que hagan clic aquí para leer un resumen de su disertación o poder escucharla en su ordenador.

La comida, que prepararon como cada año las cocineras del Seminario Menor, fue deliciosa. El menú consistió en unos entremeses fríos y calientes, lechazo churro con ensalada, brazo de gitano, helado y café. Los alimentos fueron regados por sencillos vinos de la tierra: rosado, tinto y espumoso. Los comensales, que superaron el número de 140, fueron amablemente servidos por los seminaristas de 4º de la ESO y 1º de Bach. Después de los postres, Don Esteban Escudero hizo entrega a los homenajeados de un hermoso icono elaborado por las religiosas del Monasterio de la Conversión, de Becerril de Campos.

El presbiterio diocesano celebra cada año la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español. Es una cita anual muy esperada por los sacerdotes, que se reúnen en el Seminario Menor y felicitan a los compañeros que durante el año en curso celebran sus bodas de plata, de oro o de diamante. Preside este encuentro Don Esteban Escudero Torres, Obispo de Palencia.

La reunión comienza a las 11 de la mañana con la celebración de la Santa Misa que preside el Sr. Obispo y en la que concelebran alrededor de 150 sacerdotes. Ocupan un lugar destacado los presbíteros que reciben el homenaje con motivo de sus bodas. También en esta Misa se pide de manera especial por los sacerdotes fallecidos durante el año.

Terminada la Eucaristía, en el salón de actos del Seminario Menor, Don Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, pronunciará una conferencia titulada “Evangelizar”. En ella presentará las principales ideas de su excelente libro del mismo título, aparecido hace ahora año y medio.

La jornada sacerdotal termina con una comida de hermandad, preparada y servida en el Seminario Menor. Es un momento de encuentro y de saludo entre unos y otros. Después de servir el postre, el Sr. Obispo hará entrega a los sacerdotes que celebran sus bodas de un sencillo recuerdo de este día festivo.

Os ofrecemos los nombres de los 22 sacerdotes que celebraron su ordenación hace 25,50 y 60 años:

Ordenados hace 25 años

Ricardo Fernández Ibáñez,

Pelayo González Ibáñez

Esteban Rey de las Fuentes (en Argentina).

Ordenados hace 50 años

Mateo Aparicio Juan,

Francisco-Javier Berzosa Aparicio (en Venezuela),

Juan-Bautista Delgado Ortega (en Sanlúcar de Barrameda),

Froilán Espeso Crespo,

Eleuterio García de la Fuente,

David García Martín,

Carlos González Calvo,

Isidro López Merino,

José Martínez Aragón,

César Núñez Ortega (Capellán Castrense),

Antonino Prieto Pérez,

Salvador Tejedor Melero (en Oviedo).

Ordenados hace 60 años

Maximiano Barrio Franco,

Ángel Escobar Curieses,

Maximino González Cordovilla,

Tomás Gómez González,

Pedro Mediavilla Redondo,

Gratiniano Plaza Ramos,

Arturo Villameriel Fernández (Capellán Castrense)

El Cardenal Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación para el Clero, ha escrito una carta a los sacerdotes con motivo de la Jornada Mundial de Oración para la Santificación del Clero. Se celebra cada año el día de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Este año, el 15 de junio.

La carta hace muchas referencias, lógicamente, al Año de la fe que dará comienzo, D.m., el próximo mes de octubre.

Además, el Cardenal también ha enviado una serie de lecturas y textos para utilizar en diversas celebraciones o para profundizar en el tema. También nos ofrece una oración por la Santa Iglesia y por los sacerdotes (de Santa Faustina Kowalska) y un examen de conciencia para los sacerdotes.

Todo ello se lo ofrecemos en nuestro blog, especialmente a los sacerdotes, acompañado por nuestra oración desde el Seminario.

Descarga los textos haciendo clic aquí

El retiro espiritual de marzo de los sacerdotes de los diversos arciprestazgos de nuestra diócesis es animado, tradicionalmente, por el rector y los formadores de los Seminarios Diocesanos. La centralidad de la solemnidad San José en este mes y, con ella, la celebración del Día del Seminario, propician estos encuentro siempre gozosos y necesarios. En este año 2012 hemos comenzado la tarea el pasado jueves 1 de marzo con el retiro de los sacerdotes del arciprestazgo del Valle (Saldaña y su comarca), al que asistió D. David Pérez.

Hoy ha sido el turno de los sacerdotes del arciprestazgo de la ciudad de Palencia. Se han reunido a partir de las 11 de la mañana en el Seminario Menor de San Juan de Ávila y aquí permanecen desarrollando diversas actividades hasta después de comer. El programa preparado es el siguiente:

- A las 11,15 han rezado la oración de la mañana.

- Acto seguido, el rector del Seminario ha dirigido una meditación en la que ha recordado que la cuaresma es tiempo de conversión también para nosotros, y por lo tanto, tiempo de reilusionarnos por nuestro ministerio. En el segundo punto ha presentado el ejemplo de Abraham como paradigma de nuestra propia vida sacerdotal. Y por último ha explicado el lema del Día del Seminario 2012: “Pasión por el Evangelio”.

- Terminada la meditación se ha expuesto el Santísimo Sacramento hasta las 13,00 h., en que han rezado la hora intermedia y se ha impartido la bendición.

- Antes de la comida, se han congregado nuevamente para un encuentro informativo sobre diversas cuestiones de nuestros Seminarios.

Han asistido alrededor de 30 sacerdotes que desempeñan su ministerio en diversas parroquias de la Capital.

Se está celebrando en estos días, entre el 6 y el 10 de febrero, la semana para rectores y formadores, en la Universidad de la Santa Cruz, en Roma. Cinco días de estudio y reflexión que pretenden servir de ayuda a los encargados de los Seminarios diocesanos a la hora de responder de manera más adecuada a los retos que presenta hoy día la formación de los candidatos al sacerdocio. La agencia de noticias Zenit ha publicado la noticia que reproducimos a continuación (me he permitido hacer algunas correcciones para mejorar el texto):

 

ROMA, lunes 6 febrero 2012 (ZENIT.org).- “… No es un congreso en donde los ponentes van para enseñar, sino más bien un think tank (literalmente en inglés un tanque o depósito de pensamientos) sobre cómo invertir en los sacerdotes que serán formadores en los seminarios, pues es la mejor inversión que las diócesis puedan hacer.

Lo indicó hoy a ZENIT el profesor y sacerdote Philip Goyert, vicedirector del Centro de formación sacerdotal, del instituto de dicha universidad, después de la inauguración de la semana de estudio que lleva por título “El ministerio de la dirección en los seminarios”.

La primera edición se realizó el año pasado y tuvo como tema la dirección espiritual. Ahora en cambio trata sobre la función de gobierno. Participan unos 60 eclesiásticos y la apertura del evento contó con la presencia del cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la educación católica.

La Santa Sede –indicó el vicedirector Goyert- tuvo el hermoso gesto de enviar el cardenal prefecto de la Educación católica, para abrir esta semana”…

No es propiamente un congreso, sino más bien una semana de estudio.. . “Aquí han venido personas con experiencia en este campo, que ejercen ahora o que han trabajado en él”. Se trata por lo tanto “de reflexionar sobre cómo tiene que ser estructurado el gobierno del seminario para responder a los desafíos actuales, donde no falta una secularización incluso agresiva, y para encontrar propuestas adecuadas.

El vicedirector del Centro de formación sacerdotal indicó además que el objetivo no es el de cambiar la estructura del seminario, sino la de reflexionar sobre cómo formar a los formadores, porque “esta es la llave de todo: quiénes son los formadores, qué deben hacer y cómo el rector tiene que gestionar el equipo de formadores”.

… El problema clave de la gestión de los seminarios: “Es el de encontrar formadores adecuados, porque el clero no es tan abundante particularmente en Europa, es necesario que aunque las parroquias tengan necesidad de sacerdotes bien preparados, la mejor inversión es en el seminario”. “Es necesario por lo tanto invertir tiempo en los sacerdotes que después ocuparán diversos cargos en el seminario como formadores. Este es la mejor inversión que pueden hacer las diócesis” concluyó.

¿Un programa innovador el de este tipo de semanas de estudio? “Esta es la segunda –indica el vicedirector- pues la primera fue el año pasado y trató de la dirección espiritual Y tenemos en programa otras cuatro, sobre la formación en general y los cuatro aspectos clásicos de la formación: la espiritual, doctrinal, humana y pastoral”.

Si bien el padre Goyret acaba admitiendo: “Es innovador en lo que se refiere a la metodología, sobre la que hemos invertido mucho tiempo. Estamos pensando también hacer una maestría para formadores de seminarios que probablemente se iniciaría dentro de dos años y también actividades locales. De hecho diversas conferencias episcopales han pedido hacer una experiencia similar, si bien a veces es más fácil que enviar a todos aquí, preparar a un grupo que vaya a sus países”.

Las iniciativas no faltan y tienen en programa “actividades más locales como seminarios sobre la confesión. Este año ya tuvimos uno y en el segundo semestre habrá otro sobre ars praedicandi. El año pasado fue el de ars celebrandi, si bien estas son actividades de entidad un poco menor”.

Para quien no ha participado “es difícil recuperar en parte lo que se ha dicho, debido a la metodología, pues no se trata de un congreso en el cual enseñamos y otros vienen a aprender, sino un think tank en el cual todos nos ayudan con sus contribuciones. Por lo tanto no se redactan las actas. Si bien el año pasado se acabó por poner a disposición los textos de las conferencias en formato pdf. Entretanto el objetivo es el debate en el cual el think tank cumple su función”.

Por H. Sergio Mora

Primera Misa en mi pueblo natal

El pasado jueves he podido asistir a la primera Misa que han celebrado en mi pueblo dos nuevos sacerdotes que aunque han nacido y vivido en Talavera de la Reina, también han visitado con mucha frecuencia mi pueblo natal, donde residían sus abuelos. Asistir a una ordenación sacerdotal o a una primera Misa es un momento especial de gracia donde me gusta renovar la gracia que también yo recibí por la imposición de la manos. He preparado una crónica de lo sucedido esa tarde para presentarla en el blog en forma de video:

En la tarde del pasado jueves 29 de diciembre, la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Purificación de Gamonal acogió una “primera” Misa de dos jóvenes sacerdotes.

D. Pedro y D. Miguel Molina Badajoz recibieron la Ordenación Sacerdotal el pasado domingo 18 de diciembre en la S. I. Catedral Primada, de manos del Sr. Arzobispo de Toledo, Don Braulio Rodríguez Plaza. Estos sacerdotes son hermanos y naturales de Talavera de la Reina…, pero desde pequeños han tenido mucha relación con el pueblo de Gamonal, donde nació su madre y a donde acudían los fines de semana para visitar a sus abuelos.

Tenían especial ilusión por celebrar una primera Misa en este altar de la iglesia de Gamonal, al que empezaron a servir como monaguillos en la Misa de los sábados, hace casi 15 años, con el recordado Don Gervasio Bermúdez.

Asistieron a la celebración D. José Carlos Valero, párroco de la localidad, D. Raúl Muelas, rector de los seminarios diocesanos de Palencia e hijo de este pueblo, D. Jesús Rodríguez, arcipreste de Oropesa y otros cuatro sacerdotes de parroquias vecinas. Sirvieron al altar dos jóvenes seminaristas. También estuvieron presentes los padres de los misacantanos, su hermana, sus tíos, primos y demás familiares, el coro parroquial y un nutrido grupo de fieles de Gamonal que quisieron acompañar a estos jóvenes sacerdotes en un día tan señalado.

Presidió la Eucaristía D. Pedro Molina, vicario parroquial de Escalona y párroco de Aldea en Cabo y Paredes de Escalona. Aplicó el santo sacrificio por el eterno descanso de sus abuelos Sacramento, Fabriciano y Raimunda… y también de D. Gervasio Bermúdez, párroco de Gamonal durante 16 años, que falleció el pasado mes de septiembre. D. Miguel Molina, vicario parroquial de Corral de Almaguer, fue el encargado de pronunciar la homilía de la Misa. Su predicación fue un canto de acción de gracias por los dones que Dios les ha concedido hasta llegar a este momento de su recién estrenado ministerio sacerdotal.

Al finalizar la Santa Misa, D. José Carlos hizo entrega a los hermanos Molina de sendos cuadros de la Virgen de la Purificación, patrona de Gamonal, para que los neosacerdotes tengan siempre a la vista esta imagen querida de nuestra Señora. Y posteriormente, D. Raúl introdujo el rito del besamanos, animando a los presentes a reconocer, con alegría y devoción, las manos de Jesucristo en la manos recién ungidas de los misacantanos.

Todos los presentes se acercaron a besar las manos de los nuevos sacerdotes y recibieron una preciosa estampa recordatorio de la ordenación sacerdotal. Felicitamos cordialmente a los nuevos sacerdotes y pedimos al Señor que siga bendiciendo a esta parroquia, y a la Iglesia universal, con santas y abundantes vocaciones al Ministerio Sagrado.

MENSAJE DEL PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO,
CARDENAL MAURO PIACENZA,
CON OCASIÓN DEL ADVIENTO 2011

 

Reverendos y queridos Sacerdotes:

En este especial Tiempo de gracia, María Santísima, Icono y Modelo de la Iglesia, quiere introducirnos en la actitud permanente de su Corazón Inmaculado: la vigilancia.

La Santísima Virgen vivió constantemente en vigilancia orante. En vigilia recibió el Anuncio que ha cambiado la historia de la humanidad. En vigilia cuidó y contempló, más y antes que cualquier otro, al Altísimo que se hacía Hijo suyo. Vigilante y llena de asombro amoroso y agradecido, dio a luz a la misma Luz y, junto a San José, se hizo discípula de Aquel que de Ella había nacido; que había sido adorado por los pastores y los sabios; que fue acogido por el anciano Simeón exultante y por la profetisa Ana; temido por los doctores del Templo, amado y seguido por los discípulos, hostigado y condenado por su pueblo. Vigilando en su Corazón materno, María siguió a Jesucristo hasta el pie de la Cruz y, con el inmenso dolor de Corazón traspasado, nos acogió como sus nuevos hijos. Velando, la Virgen esperó con certeza la Resurrección y fue llevada al Cielo.

Amigos muy queridos: ¡Cristo vela incesantemente sobre su Iglesia y sobre cada uno de nosotros! Y la vigilancia en la cual nos llama a entrar, es la apasionada mirada de la realidad, que se mueve entre dos directrices fundamentales: la memoria de todo lo sucedido en nuestra vida al encontrarnos con Cristo y con el gran misterio de ser sus sacerdotes, y la apertura a la “categoría de la posibilidad”.

La Virgen María “hacía memoria”, es decir, revivía continuamente en su corazón todo lo que Dios había obrado en Ella y, teniendo certeza de esta realidad, realizaba su tarea de ser la Madre del Altísimo. El Corazón Inmaculado de la Virgen estaba constantemente disponible y abierto a “lo posible”, es decir, a concretar la amorosa Voluntad de Dios tanto en las circunstancias cotidianas como en las más inesperadas. También hoy, desde el Cielo, María Santísima nos custodia en la memoria viva de Cristo y nos abre continuamente a la posibilidad de la divina Misericordia.

Pidámosle a Ella, queridos Hermanos y Amigos, un corazón capaz de revivir el Adviento de Cristo en nuestra vida; capaz de contemplar el modo en el cual el Hijo de Dios, el día de nuestra Ordenación, marcó radical y definitivamente toda nuestra existencia sumergiéndola en su Corazón sacerdotal. Que Él nos renueve cada día en la Celebración Eucarística, que es transfiguración de nuestra misma vida en el Adviento de Cristo por la humanidad. Pidamos, en fin, un corazón atento para reconocer los signos del Adviento de Jersús en la vida de cada hombre y, en particular, entre los jóvenes que se nos confían: que sepamos discernir los signos de ese especialísimo Adviento, que es la Vocación al sacerdocio.

La Santísima Virgen María, Madre de los sacerdotes y Reina de los Apóstoles, nos obtenga, a cuantos humildemente la pidamos, la paternidad espiritual, la única capaz de “acompañar” a los jóvenes en el alegre y entusiasmante camino del seguimiento.

En el “sí” de la Anunciación, somos animados a vivir en coherencia con el “sí” de nuestra ordenación; en la Visitación a Santa Isabel, somos animados a vivir en la intimidad divina para llevar su presencia a otros y para traducirla en un gozoso servicio, sin límites de tiempo y de lugar. Contemplando a la Santísima Madre adorando al Niño Jesús envuelto en pañales, aprendemos a tratar con amor inefable la Santísima Eucaristía. Conservando todo acontecimiento en el propio corazón, aprendemos de María a concentrarnos en torno al Único Necesario.

Con estos sentimientos les aseguro a todos, queridos sacerdotes esparcidos por el mundo, un especial recuerdo en la celebración de los Santos Misterios y pido a cada uno sostenerme en su oración para cumplir el ministerio que se me ha confiado. ¡Pidamos, delante del pesebre, que cada día podamos ser aquello que somos!