La S. I. Catedral de Palencia comenzó a llenarse a las 5 de la tarde. Y a las 5,30pm, hora en que comenzó la celebración, el templo estaba como en las fiestas más grandes: abarrotado de fieles. Y todo a punto para la Ordenación diaconal de Diego, Isaac y Luis. Presidió Don Esteban Escudero Torres, Obispo de Palencia, y concelebraron alrededor de 80 sacerdotes. Los familiares de los nuevos Diáconos ocupaban las primeras filas de la asamblea.
Hemos vivido una celebración verdaderamente sentida. El equipo de liturgia de la Catedral, capitaneado por D. Ricardo, parece superarse cada día. Los monaguillos se han esmerado, si cabe, aún más para que sus compañeros ya ordenados lo tuvieran todo a punto. El altar estaba precioso y el coro ha sonado como nunca. Esta conjunción de elementos nos ha ayudado a vivir mejor la liturgia y a entonar un canto de acción de gracias a Dios por el gran regalo de la vocación.
El Sr. Obispo ha pronunciado una homilía muy familiar y directa a los que ya habían sido elegidos por la Iglesia para el orden del diaconado. Ha repasado con calma las preguntas del diálogo ritual y ha explicado claramente cada una de ellas, resaltando el compromiso que adquieren los ordenandos: consagrarse al servicio de la Iglesia, ser colaboradores del orden sacerdotal en bien del pueblo cristiano, vivencia gozosa del celibato por el Reino de los Cielos para toda la vida, celebrar la Liturgia de las Horas, imitar a Cristo y vivir en obediencia al Obispo diocesano.
Uno de los momentos emotivos de la celebración, que llama profundamente la atención de los fieles, es el canto de las letanías mientras los ordenandos permanecen postrados, rostro en tierra. La M. María Victoria, superiora local de las Auxiliares Parroquiales, ha ido, con su canto, desgranando los nombres de los santos mientras la asamblea pedía su intercesión por los que minutos después recibirían el don del Espíritu Santo.
Tras el canto del “Veni, Creator Spíritus” el silencio ha envuelto a todos en la Catedral mientras nuestro Obispo imponía sus manos sobre Diego, Isaac y Luis. Después, la plegaria de ordenación: “…Envía sobre ellos, Señor, el Espíritu Santo, para que fortalecidos por tu gracia de los siete dones, desempeñen con fidelidad el ministerio…”. Cuando concluyó la oración consecratoria estos tres jóvenes ya se habían convertido en Diáconos, y como tal han sido revestidos con la estola cruzada y las dalmáticas doradas.
El rito de ordenación concluye con la entrega del libro de los evangelios a los recién ordenados y el beso de paz. Mientras entregaba el evangeliario a Diego, Luis e Isaac, el Obispo les ha dicho: “Recibe el evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho vida enséñalo, y cumple aquello que has enseñado“. Después Don Esteban les ha dado el abrazo de paz, como signo de bienvenida al orden diaconal.
La santa Misa ha continuado, ahora con cuatro diáconos: el que comenzó la celebración y los tres nuevos que comenzaban a ejercer su ministerio litúrgico. Como ministros ordinarios de la comunión, los diáconos han repartido el Cuerpo de Cristo a sus familiares y al resto de fieles que se han acercado a recibir la Eucaristía.
Antes de la bendición, Diego Redondo, como portavoz de los nuevos diáconos, ha dirigido unas palabras de agradecimiento a los presentes, especialmente al Sr. Obispo, y les ha invitado al “vino español” que se ha servido en las galerías del Seminario Mayor para agasajar a todos los invitados.
La ordenación de estos tres jóvenes es un acontecimiento que nos llega de alegría, porque la vida entregada a Dios de Diego, Isaac y Luis, nos ha sido devuelta como un regalo para la Diócesis de Palencia y para la Iglesia universal. Gracias, Señor… y cuida siempre de ellos!