Blog de los Seminarios de Palencia

Seminarios Diocesanos Mayor y Menor de Palencia

El próximo martes 6 de diciembre, a las 7,30 de la tarde, serán trasladados los restos mortales del Siervo de Dios Fray José Merino Andrés, O.P. sacerdote dominico que vivió y murió santamente en el convento de San Pablo de Palencia y cuyo proceso de Canonización está ya en la Congregación para las Causas de los Santos, en Roma. Con la presencia del Padre Provincial de España de los dominicos, Fray Javier Carballo Fernández, O.P., que presidirá la Eucaristía de acción de gracias, los restos mortales del Padre Merino se instalarán en la capilla de santo Domingo de la Iglesia de los dominicos, lugar de oración del venerable maestro de novicios.

Aprovechamos esta noticia para dar a conocer en nuestro blog la vida de un hombre enamorado de la Eucaristía y con una devoción especial a la Virgen del Rosario de Fátima, a quien cariñosamente llamaba “Madre Maestra” pues siempre vio en ella una ayuda indispensable en su tarea como maestro de novicios.

“El P. José Merino Andrés nació en Madrid el 23 de abril de 1905. Fraguó su vida religiosa y apostólica en el hogar familiar y en la Acción Católica madrileña. A los 28 años, ingresó en la Orden de Predicadores, vistiendo el hábito blanco y negro el 1 de octubre de 1933 en el Convento de San Esteban de Salamanca. En la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario, del año siguiente, hizo su profesión religiosa; y fue ordenado sacerdote en Salamanca el 3 de junio de 1939.

Su primer destino fue La Felguera (Asturias), de cuya comunidad se le nombró pronto Superior; más tarde pasó con igual cargo al Convento de Ntra. Sra. de Atocha, en Madrid. Recorrió toda la península y las Islas Canarias en una labor de celoso e incansable misionero, acompañado siempre por la imagen de la Santísima Virgen de Fátima. En 1948 fue destinado a Méjico, donde prosiguió sus afanes de misionero popular.

Pero a los dos años hubo de volver a España, como Maestro de Novicios de su Orden; permaneció en este cargo desde 1950 hasta 1966, que es cuando se resiente notablemente en su salud. Desde entonces continuó dando Ejercicios Espirituales a religiosas e intensificó la dirección espiritual de almas selectas. En reconocimiento a sus méritos, se le confirió por los superiores el título de «Maestro Emérito».

En el verano de 1968 se agudiza su enfermedad y muere santamente en el Convento de PP. Dominicos de Palencia, el 6 de diciembre de ese mismo año”.

Esperamos ver pronto al P. Merino proclamado por la Iglesia como modelo de vida cristiana y que sus ejemplos de virtud heroica enriquezcan a todos.

 

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